
Con 16 años y cursando III° Medio B en la especialidad de Contabilidad, Diego Martínez combina sus estudios con una pasión poco común entre adolescentes: el boxeo amateur. En esta entrevista, comparte sus primeros pasos en el deporte, sus motivaciones personales y el gran desafío de representar a Chile en el Torneo de las Estrellas, que se realizará el próximo 2 de agosto en Ciudad de México. Además, reflexiona sobre su futuro académico y profesional, y cómo mantiene firme el apoyo de su familia, sus estudios y sus valores en este intenso camino.
El inicio inesperado de una pasión
Todo comenzó casi por casualidad un verano, cuando Diego se preparaba para ingresar a I° Medio en el Colegio Domingo Savio. Su padre le propuso inscribirse juntos en un gimnasio de boxeo y él aceptó sin dudarlo. “Mi tío y un amigo suyo ya estaban en el gimnasio, y mi papá me dijo ‘Diego, metámonos’. Tenía familiares que fueron boxeadores, como mi abuelo en la Marina, así que siempre me llamó la atención, aunque nunca lo había practicado”, cuenta.
A fines de 2022, Diego asistió a su primera clase en el gimnasio Mankün TKD Sport, en la comuna de El Bosque, y lo que empezó como un entrenamiento recreativo pronto se transformó en algo más serio. Bajo la guía de Miguel Araneda, campeón mundial de kickboxing, comenzó a entrenar con disciplina y a participar en combates de exhibición. En enero de 2024 debutó en competencias oficiales en el torneo Boxeo Para Todos. “Aunque perdí, ese momento fue el inicio de una carrera que hoy me tiene orgulloso: soy tercero a nivel nacional en mi categoría juvenil”, afirma con satisfacción.
Transformación física y mental: el boxeo como desafío
Más que títulos, el boxeo ha significado para Diego una transformación integral. “Cuando empecé pesaba solo 40 kilos, y en los primeros entrenamientos me descompensaba y vomitaba. Me dije: ‘esto tiene que cambiar’. Empecé a entrenar en serio para cuidar mi salud y ganar masa muscular”, relata.
Actualmente compite en la categoría juvenil (16 a 18 años) y en el peso entre 50 y 52 kilos, lo que exige un régimen estricto de alimentación, entrenamiento y descanso. A pesar de la exigencia, Diego no descuida sus estudios: “Gracias a Dios siempre me ha ido bien. Solo necesito estar atento en clases para rendir”, asegura.
Su rutina es intensa: entrena de lunes a jueves, cuida su alimentación y equilibra deporte y estudios con mucha disciplina. “El boxeo me ha hecho más fuerte, no solo físicamente, sino también mentalmente”, concluye.
Camino a México: un sueño en marcha
El próximo 29 de julio, Diego viajará para representar a Chile en el Torneo de las Estrellas, un evento internacional que reúne a más de mil competidores en disciplinas como boxeo, kickboxing y muay thai. “No gané un pase, fue una decisión de mi entrenador, que me preguntó si quería ir. Y le dije que sí. Somos ocho competidores de la escuela”, comparte emocionado.
Costear el viaje ha sido un esfuerzo conjunto: rifas, ventas de alimentos, además del apoyo constante de su familia, especialmente sus padres. “Mi papá me ha acompañado desde el primer día. Mi mamá también me apoya, aunque se pone nerviosa, pero confía en mí. Esto no es como Rocky, no es tan violento, al menos en el amateur”, explica.
Aunque siente nervios, Diego está listo para enfrentar este gran desafío. “Es mi primera salida internacional y quiero dar lo mejor, no solo por mí, sino por mi equipo, mi familia y todos los que han hecho posible este viaje”, afirma con convicción.
Formación con propósito y futuro claro
Además de su pasión deportiva, Diego estudia Contabilidad en el Colegio Salesiano Domingo Savio, una decisión tomada con conciencia desde Séptimo Básico. “Mi papá es el pilar económico de la casa y ha tenido problemas de salud. Pensé: ‘¿qué pasa si él ya no está?’ Aunque no es contador, siempre le ha gustado el orden”, comenta.
En algún momento dudó si cambiarse al científico-humanista, pero optó por seguir adelante por responsabilidad y vocación. Hoy valora mucho lo aprendido, especialmente al enfrentar retos concretos como organizar su tiempo entre estudios y entrenamientos. No descarta ampliar sus horizontes y en el futuro considera estudiar carreras relacionadas con la salud, como Kinesiología, que podrían conectar con su experiencia deportiva.
Fuera del ring y del aula, Diego disfruta de la música —toca batería—, juega básquetbol como hobby y comparte tiempo con amigos y familia. “Mi fuerte es el boxeo y el estudio”, concluye, demostrando haber encontrado un buen equilibrio entre pasión, compromiso y proyección.
Perseverancia: la clave del éxito
El camino de Diego le ha enseñado que el éxito no es una línea recta y que los tropiezos son parte del aprendizaje. “En mi primera pelea competitiva perdí y fue un golpe fuerte a la autoestima. Pero no me rendí. Perseverar es la clave. Un ganador no es quien siempre gana, sino quien sigue luchando pese a las derrotas”, reflexiona con madurez.
Reconoce que no haber transitado por este camino solo. Agradece especialmente a su familia, a su entrenador Miguel Araneda y a toda la comunidad educativa del Colegio Salesiano Domingo Savio. “Los profesores, mis compañeros y el rector me han dado mucho ánimo: la buena voluntad y el apoyo constante han sido fundamentales para seguir adelante”, valora.
Hoy Diego entrena con fuerza y convicción. En sus puños lleva más que guantes: lleva sus sueños, el esfuerzo de su familia, la disciplina del estudio y la esperanza de llegar lejos. Porque para él, cada golpe lanzado no es solo técnica, sino una afirmación de que todo esfuerzo nacido del corazón siempre vale la pena.